Friday, August 1, 2008

La mar ea del tiempo, Raúl Carlos Maícas

Candaya, Barcelona, 2007. 159 pp. 14 €


Raúl Carlos Maícas (Teruel, 1962) entrega, y habrá que puntualizar que no es habitual en la literatura española, un segundo volumen de sus diarios, tras Días sin huella (1998), calificado casi una década atrás por Alejandro López Andrada como «un libro que huye de los tópicos edulcorados y de esa corriente cursi y engolada que, últimamente, practican tantos encumbrados de este país literario empobrecido por aquellos que sientan cátedra sin saber». La marea del tiempo (2007) contiene los diarios o prosas solitarias de alguien que, de alguna manera, levanta acta cotidiana desde las entrañas mismas del convulso mundo literario actual. Un cuaderno que, como aclara el escritor catalán Marià Manent, bien puede traducirse en «notas dispersas (…) pequeñas zonas salvadas de la marea del tiempo y de la inexorable erosión de la memoria». En realidad, este tipo de ejercicios literarios se traducen como si de una terapia cotidiana se tratara, una especie de autoayuda en el difícil mundo del periodismo rutinario, así calificaba el propio Maícas su proceso de escritura y añadía, además, que este tipo de textos se convierten en auténticos libros interactivos, porque acogen una escritura fragmentaria, adecuada a los tiempos que vivimos, de posterior fácil lectura, posibilitando que puedan ser abiertos por donde uno libremente quiera. Se trata, en definitiva, de un libro que bien podíamos calificar como de memoria, evocación, pero de una profunda agudeza crítica o de una desinteresada e íntima voluntad de sorprender a los lectores.
Estos textos se concretan en ese espacio que proporciona la vida misma repleta de desvaríos, espejismos, ensoñaciones, leyendas que convierten lo vivido y recordado en objetos perdidos y cachivaches que, por su naturaleza, transforman nuestra existencia en una vida sedentaria, doméstica y burguesa, para así, como señala el autor, poder edificar un pequeño mundo, un mapamundi imaginario que nos permita seguir reinventando historias y vidas. La vocación misma de este libro estaría entre esa especie de retiro que anotábamos hasta aquí y esa otra más universalista que le proporcionan al autor sus múltiples lecturas y vivencias. Para poder establecer un paralelismo entre ambas opciones, Raúl Carlos Maícas, se inventa un viaje individual por unas carreteras imaginarias que le permiten huir de esa náusea cotidiana que el tiempo le ofrece a diario y se aleja de una vida de cierta mediocridad responsable.
En este diario se percibe esa pluralidad que el autor ha ido experimentado y ensayando, sus múltiples lecturas, vivencias, sentimientos, razonamientos, temores y alegrías, inquisiciones y disquisiciones que le permiten seguir huyendo de ese ostracismo cotidiano y provinciano para asomarse a esa diversidad que ofrece el mundo extranjero, anotando autores y obras que rescata de algún catálogo olvidado (recuérdese a Nizan), puntualiza sobre la ética de Camus, admira la condición apátrida de Bruce Chatwin; pero frente a esa universalidad, evoca a nuestros Bergamín y Gómez de la Serna y, en igual proporción, reivindica la obra de Miguel Sánchez Ostiz, tan barojiana como visionaria.
Una última consideración: en algunas de estas páginas repletas de buenos y mejores deseos, aquellos que Séneca calificaba como una cadena cuyos eslabones son las esperanzas, Maícas se califica de cosmopolita varado en el privilegiado mirador de la provincia donde él vive, un insumiso que abomina patriotismos, corsés ideológicos, vasallajes y todo aquello que se practique con una política de horizontes mezquinos, para añadir que muestra esa valentía de confesión, en unos tiempos rancios y finiseculares, sometido a desprecios y a ninguneos o a improperios y exabruptos. De ahí, su condición de náufrago e iconoclasta cascarrabias. Personalmente, añadir que nada más difícil que sobrevivir en este difícil mundo de gremios consentidos.

Tortugas acuá ticas, Roxana Popelka

Baile del Sol, Tegueste (Tenerife), 2006. 94 pp. 10 €

Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología y Doctora en Filosofía, Roxana Popelka es, ante todo, una humanista. Y eso se nota en todo lo que hace, tanto en el campo de la poesía y la narrativa, como en sus exposiciones fotográficas y performances, por no mencionar los cortometrajes que tan brillantemente ha dirigido. El libro Tortugas acuáticas llegó a mí por amistad, por la complicidad que mantengo con Tito Expósito, editor del Baile del Sol, y no creo exagerar al decir que me ha de faltar tiempo para agradecerle que pusiese a Roxana, con o sin tortugas, en mi camino.
Mediante esta interesante antología de relatos, Roxana Popelka nos propone una emersión de la cotidianeidad en la narrativa con una voz y una actitud muy particulares. El libro, muy descriptivo, agrupa una serie de relatos breves intensos y mordaces, los cuales destilan una agridulce dosis de crítica a los modos y costumbres burgueses, actuando como espejo de pequeños dramas interpersonales fruto de la contradictoria sociedad en que vivimos. Su mirada, analítica aunque recubierta de ternura, contempla las distintas escenas desde la apatía y el desencanto, lo cual no disminuye, sin embargo, el valor de cada relato. Es más, yo diría que lo potencia.
Su prosa, rica en matices y tonos, unas veces es áspera y cortante, y otras, delicada y reflexiva. Las relaciones de pareja, los problemas de comunicación, los fracasos sentimentales, el trabajo, los hijos, el paso del tiempo, la convivencia, la supuesta sociedad del bienestar —con sus servidumbres y sus carencias— y los sueños rotos son los temas sobre los que Roxana posa su sabia pluma; y lo hace buscando la empatía del lector, el asentimiento, ayudándose para ello de marcas comerciales y referencias populares. Pero eso no es todo. La desigualdad, la injusticia y la represión también están presentes entre sus páginas, esbozadas o desarrolladas menos extensamente, pero visibles a ojos del lector atento, que deberá enfrentarse al «pequeño instante de decepción» desde su ética personal y la plantilla de sus emociones. Seleccionando detalles concretos, y lejos de maximalismos e interpretaciones simbólicas, lo que se nos muestran son Polaroids de una realidad donde no hay lugar para el lujo o la sorpresa, y que convierten a la autora en una muy digna representante de lo que se ha dado en llamar el “Nuevo Realismo”.
Empuñando el escalpelo, espléndida me parece la historia de la mujer que, insatisfecha de sus relaciones con los hombres, se sumerge en el sexo de otra mujer en busca de respuestas. O la de la niña que se niega a crecer y convertirse en mujer por temor a decepcionar a su peculiar padre. O el magnífico diálogo-trampa del relato que da nombre al libro, por no mencionar la pregunta clave de “Mosquito”: «¿Por qué no hay que decirlo todo?» En definitiva: una voz femenina imprescindible dentro del panorama actual de la nueva narrativa española.
Posted by calidad200 in 07:54:37 | Permalink | No Comments »